El 52% de los electores
británicos ha decidido que su país debe abandonar la UE,
continuando su camino en solitario. Lo que comenzó como herramienta
de presión para renegociar la posición británica, ha terminado
como un paso atrás en el proceso de integración europeo. El
movimiento euroescéptico no ha logrado un resultado semejante en
ningún otro Estado de la Unión. Dado el resultado del referéndum,
el Reino Unido debe abandonar la organización internacional que más
ha avanzado a nivel mundial en la integración política, económica
y social de sus miembros.martes, 16 de agosto de 2016
El Brexit y los referéndums
El 52% de los electores
británicos ha decidido que su país debe abandonar la UE,
continuando su camino en solitario. Lo que comenzó como herramienta
de presión para renegociar la posición británica, ha terminado
como un paso atrás en el proceso de integración europeo. El
movimiento euroescéptico no ha logrado un resultado semejante en
ningún otro Estado de la Unión. Dado el resultado del referéndum,
el Reino Unido debe abandonar la organización internacional que más
ha avanzado a nivel mundial en la integración política, económica
y social de sus miembros.domingo, 12 de julio de 2015
Estado Islámico y libertad de expresión
El Estado Islámico controla
extensos territorios de Siria e Irak, donde la guerra fratricida y
debilidad estatal han posibilitado su consolidación. Los islamistas
han logrado adueñarse de Mosul y Palmira, situándose a las puertas
de Bagdad. Su estilo sanguinario y la debilidad de los ejércitos
sirio e iraquí han contribuido a su éxito militar, permitiéndole
apoderarse de vehículos militares y armamento de variada
consideración. Además, este grupo no constituye una simple turba
terrorista, sino que ha conseguido organizarse como un verdadero
Estado.miércoles, 27 de agosto de 2014
Conflicto palestino-israelí y la legítima defensa.
La comunidad internacional ha sido testigo del último episodio de
violencia y guerra en la franja de Gaza entre israelíes y
palestinos. Este capítulo conforma un contexto más amplio que se
remonta hasta la creación del Estado hebreo tras la Segunda Guerra
Mundial. Abordar el conflicto requiere esfuerzo intelectual y memoria
histórica, acompañado necesariamente de cierta dosis de
impermeabilidad frente al sensacionalismo y discursos tendenciosos.El debate debe centrarse en ciertos puntos clave de gran repercusión jurídica: el derecho de legítima defensa, la necesidad y la proporcionalidad en la respuesta. El Estado hebreo debe responder a los ataques que los milicianos palestinos lanzan sobre su territorio, desde misiles capaces de alcanzar cualquier zona del territorio israelí hasta túneles subterráneos que facilitan la infiltración de terroristas. Llegados a este punto, el hecho de contar con escudos antimisiles en las zonas más pobladas no suprime el derecho de legítima defensa, ni justifica que la población hebrea esté expuesta a ser atacada en cualquier momento.
El derecho internacional permite a Israel defenderse, pues Hamás ha atacado primero y roto unilateralmente varias treguas humanitarias. Tras los bombardeos de Israel no existe una intencionalidad genocida desde que ordena el desplazamiento de la población y la evacuación de las zonas objeto de bombardeo para reducir las bajas civiles. Tampoco debe ignorarse que la matanza de civiles beneficia a Hamás, pues agitando el avispero de odio contra Occidente consigue adeptos a su causa. Los terroristas sitúan a los civiles en el conflicto, distribuyendo armamento y logística en lugares de vital importancia como escuelas, hospitales y viviendas.
La proporcionalidad es un principio trascendental en el derecho internacional por el cual la legítima defensa debe ceñirse a una respuesta equilibrada. Esta visión es apoyada por la mayoría de la doctrina jurídica, existiendo sectores que reivindican la no necesaria proporcionalidad. En este caso resulta evidente que la defensa no ha sido proporcional, pues mientras los misiles palestinos rara vez alcanzan sus objetivos gracias a los sistemas de defensa, Israel logra dar en el blanco con una precisión absoluta. Mientras los terroristas poseen cohetes M-302 y milicia armada, los israelíes disponen de tecnología puntera en cazas, drones, fragatas y ejército regular que ha dejado más de 2000 muertos y 6000 heridos, la mayoría civiles.
Las autoridades israelíes deben reflexionar sobre estas operaciones, plantear si la desaparición del terrorismo y el riesgo de un ataque en territorio israelí puede hacerse a cualquier precio. En coherencia con lo anterior, también debería abordarse el régimen de bloqueo que recae sobre la franja de Gaza. En cualquier caso, en este conflicto se han violando de manera sistemática los convenios internacionales reguladores de la guerra y el derecho humanitario. Estos casos deben denunciarse y exigir responsabilidades.
El conflicto palestino israelí es demasiado complejo y no existe solución a corto plazo. La eventual creación de un Estado palestino se encuentra en el centro del debate aunque Gaza y Cisjordania no cuenten con un líder común, pues los terroristas de Hamás elegidos por su propio pueblo dirigen la franja con puño de hierro. Tal vez debería retirarse esta propuesta, o cuanto menos considerar las consecuencias de la creación de un Estado terrorista. No obstante, Palestina rechazó en su momento la creación de un Estado propio por discrepancias con las fronteras propuestas por la ONU.
Israel tiene derecho a defenderse, hacer desaparecer los túneles que se adentran en su territorio y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. No es seguro que lo anterior pueda conseguirse a cualquier precio, pero los hebreos no son los únicos responsables de las muertes de civiles: Hamás tiene las manos manchadas con la sangre de su propio pueblo. La muerte de civiles inocentes es algo imposible de aceptar y debería remorder su conciencia.
miércoles, 18 de junio de 2014
Abraham Lincoln y nuestro tiempo
La Guerra de Secesión Norteamericana (1861-1865) ha sido uno de
los episodios más traumáticos de la breve Historia de los Estados
Unidos de América, suponiendo un choque entre dos visiones
enfrentadas sobre el entendimiento de la organización territorial
del Estado, la opinión de los padres fundadores hacia la institución
de la esclavitud y la forma de entender la propia democracia.La esclavitud corrió una suerte irregular en Estados Unidos, pues mientras el norte la prohibía expresamente o cuanto menos era observada como una realidad social abocada a la desaparición, en el sur estadounidense se sostenía gracias a la presunción del predominio blanco y por un oligopolio económico que la entendía como una institución legítima. Todo ello en un marco jurídico donde se entendía que la regulación sobre la esclavitud era competencia de los estados y no del poder federal.
Esta tensión entre dos concepciones contrapuestas y las múltiples batallas socio-legislativas, en un contexto de intereses económicos enfrentados, acabó desembocando en una guerra civil. Los estados del sur, presionados por la mayoría parlamentaria antiesclavista y convencidos de que lo conveniente era un fortalecimiento del poder y autonomía estatal frente al poder federal, decidieron proclamar su independencia y organizarse en torno a una confederación. Los métodos y medios que los oligarcas sureños utilizaron distaba mucho de ser un proceso democrático libre y apoyado por la población.
Ante esta situación de extrema gravedad y pasividad de los unionistas emerge Abraham Lincoln, quien alcanza la presidencia comenzada la guerra. Lincoln, abogado y político, había sufrido en su vida numerosos contratiempos, desde derrotas electorales y políticas hasta la muerte de uno de sus hijos. Su llegada al frente del Gobierno federal supuso una descarga eléctrica que permitió reaccionar a la Unión frente al desafío independentista. Lincoln conocía la importancia histórica de la guerra que se estaba librando, pues la supervivencia de la Unión significaba la supervivencia de la democracia. Y no sólo eso, detrás de todo aquello se planteaba un conflicto moral: el debate sobre la esclavitud.
El Presidente defendía que los hombres habían sido creados iguales por Dios, por lo que la esclavitud estaba condenada a desaparecer progresivamente en el sur, sin necesidad de medidas legislativas orientadas a erradicarla de golpe. Su postura le obligaría a tomar medidas durante la guerra que parecieron demasiado blandas a los republicanos radicales e inaceptables para los demócratas simpatizantes de la causa confederada, pues suponían una invasión ejecutiva y legislativa en las competencias estatales. Su pensamiento se condensó en la siguiente frase: “Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo lo haría, y si pudiera salvarla liberando a todos los esclavos lo haría; y si pudiera salvarla liberando a algunos y dejando a otros, también lo haría”.
Aunque la guerra no empezó bien para los unionistas debido a la inexperiencia de su ejército y los indecisos generales que lo dirigían, Lincoln no desfalleció. Junto a la determinación presidencial la Unión contaba con la industria y superioridad numérica. Tras numerosos reveses el curso de la guerra cambió a favor de la Unión, a la par que decayó la posibilidad rebelde de reconocimiento internacional. Su disgregación y la inexistencia de un poder central fuerte fueron claves en su derrota. Durante el transcurso de la guerra el dilema moral de Lincoln se resolvió a favor de los esclavos: se declaró efectivamente la emancipación de los esclavos en todo el territorio nacional, incluyendo los estados independentistas.
Aunque en la práctica no tuvo una repercusión relevante y Lincoln se encontró ante un fuego cruzado de los dos extremos radicales, el Presidente tomó una decisión consecuente con la creencia de la fundamental igualdad de todos los hombres reconocida por la Constitución y que hundía sus raíces en las escrituras bíblicas y la fe cristiana. Lincoln estaba convencido de que cumplía con los designios del Creador.
Terminada la guerra y habiendo sobrevivido Estados Unidos, frente a lo que cabía esperar y las demandas de venganza, Lincoln lideró una política de apaciguamiento respecto a los vencidos. Creía que la mejor manera de preservar la Unión y cerrar heridas pasaba por reincorporar a los rebeldes a la vida nacional, sin rencor ni revanchismo. Esta noble intención se manifestó en la conmutación de penas de muerte, indultos, incorporación al ejército regular estadounidense de los sureños y la estricta limitación de confiscaciones. Sin embargo, la completa reconciliación nacional e inclusión social de los negros se retrasó hasta bien entrado el s.XX como consecuencia del asesinato del Presidente.
Desaparecido el mayor exponente de la reconciliación nacional y la moderación respecto a la desaparición de la esclavitud, los radicales republicanos se hicieron con el control del poder legislativo y ejecutivo, aprobando normas encaminadas a castigar a los rebeldes y usando para fines partidistas el voto negro. Como consecuencia de este radicalismo, se instituyó un sistema basado en el favoritismo y la corrupción, que tuvo como consecuencia la articulación de una respuesta legal por parte de los demócratas sureños que situaba a los negros en una posición jurídica y social inferior. Todo ello acompañado de actuaciones violentas de grupos radicales. La muerte de Lincoln y su política retrasó casi un siglo lo que podría haberse logrado en pocas décadas.
De este capítulo de la Historia norteamericana se extraen enseñanzas universales: la necesidad de defender férreamente la democracia, impidiendo que minorías la subviertan o chantajeen anteponiendo su sectarismo al resto de la nación. También es necesaria la firmeza ante quienes pretenden destruir lo que ha costado esfuerzo y sacrificio, frente a quienes atacan la obra democrática deben alzarse firmemente sus defensores. Asimismo, debe reconocerse la existencia de espacios que se elevan por encima del juego de las mayorías parlamentarias, y la conveniencia de una política de reconciliación nacional, consiguiendo una nación donde quepan todos, cerrando heridas y mirando hacia el futuro.
Por último, a pesar de la aconfesionalidad del Estado, no sería dañino que los líderes políticos confíen en un ente superior que conoce el destino de hombres y naciones, como hizo Lincoln. Y coherentemente, defiendan al pobre y oprimido, otorgándole igualdad de oportunidades. Es especialmente en España donde estas ideas necesitan ser practicadas.
viernes, 30 de mayo de 2014
Elecciones Europeas 2014 (II)
El proyecto de Vidal
Quadras ha recibido un duro golpe, motivado por el desapego hacia un político profesional cuya trayectoria ha estado vinculada
al bipartidismo y reparto de las instituciones. España necesita una
alternativa de centro derecha, aunque no es suficiente para constituirse como tal la crítica ácida al Gobierno ni el desfile de personalidades públicas como el propio Quadras, Abascal o
Lara. En este sentido, la izquierda fragmentada ha impartido una lección de movilización y utilización de los medios de
comunicación, de la cual deben aprender quienes pretenden ser
alternativa al PP.En líneas generales existe una obsesión contra el bipartidismo, resumiéndose toda la campaña electoral en la destrucción del sistema y la llegada al poder de grupos minoritarios. Las redes sociales han atacado duramente el bipartidismo y todo lo relacionado con él, equiparando a las dos fuerzas mayoritarias y aunándolas bajo las siglas PPSOE, como si sus políticas y trayectoria histórica fueran idénticas. La ciudadanía se encuentra en cierta medida cegada por la frustración y el descontento; que haya alternancia en el gobierno entre dos partidos no es en sí mismo malo, el sistema no es perverso por existir el bipartidismo. En muchos Estados funciona ese sistema, manteniéndose la separación de poderes y no existiendo déficit democrático en sus instituciones.
Lo que sí merece desprecio y condena es que estos partidos mayoritarios se repartan el nombramiento de las instituciones claves del Estado, vulnerando la separación de poderes. El objetivo no debe ser atacar el bipartidismo a cualquier precio, sino asegurar la independencia de órganos tales como el TC y el CGPJ. El objetivo no pasa por eliminar a los dos partidos de la vida pública en favor de una amalgama de partidos que harían España ingobernable o supeditando su estabilidad a frágiles alianzas electoralistas que cederían ante el primer embate. La meta debe ser cambiar algunos aspectos esenciales del sistema: asegurar la separación de poderes, la independencia del poder constitucional y devolver el gobierno de los jueces a los jueces. Todo lo demás vendrá por añadidura.
Es especialmente preocupante el ascenso del grupo Podemos, liderado por Pablo Iglesias. Resulta sorprendente que este partido de cuatro meses de vida consiguiese 5 diputados. Su programa electoral resulta cuanto menos inquietante, con tintes totalitarios a la par que utópicos. Muchos son los puntos que merecen crítica, especialmente los relativos a la eliminación de ayudas o subvenciones a la educación privada, incluida la concertada; la expropiación estatal de viviendas, la nacionalización de ciertos sectores estratégicos, el derecho a una renta básica por el hecho de ser ciudadano y la extensión del referéndum vinculante.
Los tres primeros puntos (educación, expropiación y nacionalización) son claramente inconstitucionales. Eliminar cualquier tipo de ayuda a la educación privada, incluida la concertada, e invertir ese dinero únicamente en la educación pública, tendría como consecuencia inevitable la monopolización estatal de la educación, eliminando la iniciativa privada. Una medida de este tipo vulneraría toda una serie de convenios internacionales ratificados por España donde se reconoce el derecho de los padres a elegir la educación que deseen para sus hijos, no debiendo necesariamente ser pública y apoyando el Estado dicha elección. En definitiva, se reconoce el derecho a elegir con respaldo estatal el sistema educativo que se prefiera.
El TC ha recogido esta idea, matizando que el Estado no debe sufragar el gasto que supone la inscripción en una escuela o universidad privada, pero sí está obligado a reconocer este derecho y contribuir de alguna manera mediante subvenciones. Negar cualquier tipo de subsidio a la educación de iniciativa privada vulneraría el artículo 27 CE, solución histórica de compromiso entre dos concepciones educativas contrapuestas, y también supondría negar la igualdad de oportunidades para quien sin medios suficientes elige la educación privada o concertada. En definitiva, es absurdo creer que el problema de la educación pública reside en la privada o que sus intereses se contraponen necesariamente.
jueves, 29 de mayo de 2014
Elecciones Europeas 2014 (I)
Los comicios celebrados el 25 de mayo, donde los ciudadanos
elegían a los parlamentarios que les representarán en el Parlamento Europeo, órgano colegislador de la Unión junto al Consejo, ha arrojado unos resultados preocupantes, merecedores de análisis y reflexión. Los europeos, aunque algunos no quieran admitirlo, aprueban la gestión de los conservadores durante la crisis, otorgando al Parlamento Europeo un carácter eminentemente conservador. Parece que el discurso de la izquierda europea y sus políticas de mayor flexibilidad frente al endeudamiento no han recabado el apoyo esperado.
Resulta preocupante el ascenso de grupos euroescépticos y radicales en la cámara europea: el “Frente Nacional” de Marine Le Pen en Francia, la coalición de izquierda radical “Syriza” en Grecia, el “Movimiento Cinco Estrellas” de Beppe Grillo en Italia, y otros grupos han conseguido escaños. Su éxito se debe sin duda al discurso populista que emplean, ofreciendo las soluciones que la población quiere escuchar aunque resulten irrealizables, a las consecuencias de una crisis financiera que ha obligado a rescatar Estados y someterlos a una férrea disciplina económica, al aumento de la pobreza, la desigualdad y en menor medida el desconocimiento ciudadano sobre las instituciones europeas.
La respuesta de los ciudadanos en las urnas puede ser la reacción lógica a la cada vez mayor pérdida de soberanía económica de los Estados; tal vez el proceso de integración económica haya llegado demasiado lejos, y los Estados deban tener mayor margen de maniobra para afrontar las crisis económicas. Tal vez haya llegado el momento de reformular la Unión Europea y corregir los defectos que juristas y economistas señalaron en los orígenes de la organización. La integración europea es una meta apasionante, que sin duda ha reportado beneficios y supone el inicio de una nueva Europa, pretendiendo poner fin a siglos de conflicto.
No obstante, la institucionalización de ese proyecto debe debatirse y, en su caso, corregir defectos: subsanación del déficit democrático, puesta en marcha de manera definitiva de la Política Exterior y de Seguridad Común; ahondar en la internacionalización del sistema educativo de tal forma que se permita trabajar en la Unión exclusivamente en tres idiomas (inglés, francés y alemán) y la utilización de otros idiomas para sectores concretos (el español e Hispanoamérica), permitiendo reducir un excesivo cuerpo funcionarial y burocrático que ha recibido numerosas críticas. Sin olvidar una mayor integración económica que verdaderamente permita el progreso de los Estados; y especialmente acercar el funcionamiento y diversos fines de la UE al ciudadano.
A nivel nacional español, 63 parlamentarios de los 751 que componen el Parlamento Europeo son elegidos en España en función de una distribución poblacional. Centrándonos en los resultados españoles, los datos anuncian el principio del fin del bipartidismo, aunque los conservadores hayan ganado las elecciones han perdido 8 eurodiputados con respecto a 2009, quedándose en 16 parlamentarios. La caída del PSOE también parece imparable, quedando su representación en 14 parlamentarios, 9 menos que en los anteriores comicios. Los dos partidos mayoritarios no suponen ni la mitad de los parlamentarios; definitivamente, han sufrido el castigo de una ciudadanía que no olvida la herencia socialista pero que tampoco termina de aprobar la gestión de Mariano Rajoy.
Asimismo, la propaganda televisiva y de las redes sociales alentando el castigo al bipartidismo ha tenido éxito: son 9 las formaciones y coaliciones que tendrán representación en Europa. El PSOE ha sido adelantado por la izquierda por Podemos, Izquierda Plural y UPyD, produciéndose un trasvase de los votos tradicionalmente destinados al partido progresista por excelencia en favor de agrupaciones políticas minoritarias que apenas tienen representación en el Congreso. Se ha producido una especie de balcanización de la izquierda que puede hacer mucho daño a los socialistas.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer (I)
El anteproyecto de la futura ley del aborto ha provocado la
protesta de toda la izquierda. Desde ciertos medios de comunicación,
partidos políticos y redes sociales se ataca una ley que durará el
tiempo que los conservadores permanezcan en el poder. El PSOE,
haciendo gala de violenta prosa, ha movilizado a su base social tan
pronto como tuvo conocimiento de la noticia, clamando venganza a
través de su vicesecretaria Elena Valenciano: “tenemos que
hacer que paguen por ello”. Las críticas han sido
contundentes, esgrimiéndose toda clase de argumentos, algunos dignos
de reflexión y otros carentes de apoyatura intelectual vertidos por
la izquierda más radical.La futura ley modificará la legislación vigente bajo la rúbrica de Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer. La reforma devuelve a una legislación de supuestos tasados de manera similar a la ley de 1985, aunque más restringida. Sólo se contemplan dos supuestos para poder realizar el aborto: en caso de violación y grave peligro para la vida o salud física o psíquica de la mujer. En cuanto al primer supuesto, el hecho debe estar denunciado, existiendo un plazo máximo de 12 semanas para realizar la intervención. Respecto al segundo supuesto, debe estar acreditado el peligro por al menos dos informes médicos, realizados por sanitarios diferentes a los que practiquen el aborto y que trabajen en diferente centro. Todo ello en un plazo de 22 semanas. En cualquier caso, es necesario que el conflicto suscitado no pueda solucionarse desde el punto de vista médico y que de lo contrario, se provoque un menoscabo no necesariamente irreversible pero sí importante y duradero.
A diferencia de la ley socialista de 1985, el supuesto de malformaciones ha sido suprimido, aunque se abre la posibilidad de interrumpir el embarazo en tal caso cuando esa malformación sea incompatible con la vida y genere un peligro psíquico para la vida de la mujer, en cuyo caso se realizarán dos informes: uno relativo a la mujer y otro referente al nasciturus. Por otra parte, Gallardón manifestó que no habría respuesta penal para la mujer que consintiera un aborto fuera de los supuestos previstos, puesto que “la mujer nunca es culpable sino víctima”. No obstante, sí responderán penalmente los médicos que se aparten de lo legalmente previsto. En cuanto a las menores de edad, necesitarán el consentimiento de sus padres en sintonía con la Ley de Autonomía del Paciente.
Los detractores del anteproyecto denuncian la imposición de determinada moral religiosa, argumentando que impondrá obligatoriamente la maternidad a las mujeres, estando presente la presión de la Iglesia Católica. No obstante, los críticos parecen ignorar que la ley nunca es amoral, siempre toma partido respecto al modelo de sociedad que se trata de alcanzar. La izquierda cree que es la única legitimada para legislar en asuntos de especial trascendencia social, partiendo de una supuesta superioridad moral del progresismo, ante la cual la derecha debe abstenerse de configurar la práctica social. Este planteamiento es erróneo, el Gobierno conservador no hace algo distinto a lo que hicieran los socialistas al aprobar la Ley del Matrimonio Homosexual, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva o las diversas leyes educativas. Es decir, legislar conforme a su identidad ideológica.
Los detractores del anteproyecto plantean que el mismo supone un retroceso social, llevando consigo un recorte de los derechos alcanzados por las mujeres. Según esta lógica, el Gobierno en su caracterización retrograda, invade espacios de intimidad, libertad y autonomía que son inviolables, siendo la máxima de este razonamiento la frase: “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Es cierto que el TS norteamericano, no sin polémica, ha incluido el aborto dentro del derecho a la intimidad y la autonomía, extendiendo esta consideración al aborto; este criterio también ha sido seguido por el TEDH. No obstante, estamos ante planteamientos erróneos, puesto que lo no penalmente prohibido no supone necesariamente la existencia de un derecho, existen conductas que a pesar de no estar perseguidas por el ordenamiento no se convierten en derechos subjetivos.
De nuestra Constitución tampoco se desprende un derecho fundamental a abortar. En este sentido, rebatiendo los razonamientos del TS norteamericano y haciendo un símil, el derecho a la intimidad no ampara vender un riñón por el simple hecho de que esa acción incumba únicamente al sujeto. Tampoco es cierto que la decisión del aborto recaiga exclusivamente en la mujer por ser la única afectada, puesto que también deben tenerse en cuenta los sentimientos de la otra persona que ha contribuido a la concepción; y por último, como afirmara el TC español, desde el momento de la gestación existe un tertium diferente de la madre que debe ser protegido.
martes, 27 de agosto de 2013
La cuestión gibraltareña
domingo, 18 de agosto de 2013
"Los Miserables", de Víctor Hugo
Este artículo nace como reflexión
sobre el contenido de cierta novela publicada en 1862 bajo el título
de “Los Miserables”, escrita por Víctor Hugo. Cualquiera ha oído mencionar este escritor y la gran altura intelectual de sus obras; quien haya profundizado en su figura habrá comprobado su vocación política y las consecuencias derivadas de su compromiso ideológico, como el exilio. Definitivamente, Víctor Hugo fue un destacado intelectual del siglo XIX y uno de los personajes más ilustres de la Historia contemporánea de Francia y Occidente.
Todos le atribuyen elogios sin ni tan siquiera haber leído previamente cualquiera de sus obras. Sin embargo, tras la lectura de “Los Miserables” lo expuesto anteriormente no varía un ápice; de hecho, las virtudes expuestas son incapaces de abarcar en su totalidad la grandeza del autor y su obra. Existe un antes y un después tras la lectura de esta novela; quien considere la literatura un goce aprenderá lecciones vitales, emprenderá una revisión interna que le llevará a crecer intelectual y espiritualmente. En todos los sentidos, esta obra de arte constituye un gran alimento para el alma inquieta que busca respuestas en el torbellino de la realidad, bajo la incorruptibilidad y coherencia de los principios.
“Los Miserables” constituye un monumento de reflexión filosófica, política y religiosa. Para un ser humano ávido de conocimiento y debate, esta novela representa una explosión de crítica hacia los hombres, los sistemas políticos y las leyes; y de denuncia hacia la hipocresía e incoherencia social. Interiorizar esta obra literaria permite al lector detener el tiempo en el dinamismo y vorágine social, fijar la vista en los más desfavorecidos y encontrar un amplio abanico de personajes: héroes, villanos y mártires. Además, cada capítulo se encuentra plagado de reflexiones que permiten navegar en el océano de los sentimientos más sublimes.
Víctor Hugo sitúa al lector en el contexto histórico del momento, impartiendo una magistral clase de Historia contemporánea y mostrando los defectos de la primera formulación del Estado liberal, testigo de la agonía del absolutismo. Durante el s.XVIII la monarquía absolutista frenó el avance del comercio y la economía; la seguridad que proporcionaba frente al feudalismo había pasado a mejor vida. Además, las aspiraciones de la burguesía pujante confrontaron con los estrictos controles y requisas estatales. La Ilustración y los precedentes históricos, combinados con el malestar social y la estrategia burguesa, constituyeron el caldo de cultivo para las dos grandes revoluciones del s.XVIII.
En un primer momento, los derechos y libertades eran efectivos únicamente para cierta minoría privilegiada, siendo muestra de ello el sufragio censitario. La Constitución representaba un mero marco político, de carácter programático y vulnerable a reformas arbitrarias, debido a la inexistencia de mecanismos jurídicos de aplicación y estabilidad temporal. Víctor Hugo recoge las demandas de la clase media y popular, ilustra de forma sublime el camino a seguir para la consecución del Estado social y democrático. En su línea visionaria, el escritor demanda un Estado más comprometido con los desfavorecidos, que proteja a aquellos pilluelos huérfanos de París y garante de unas condiciones dignas para los obreros.
Ese modelo de convivencia tan sólo aparecerá como fruto de la evolución del Estado liberal, presionado por las demandas de la clase media y el movimiento obrero, siendo grandes rivales ideológicos el fascismo y el socialismo. Será después de las dos conflagraciones mundiales cuando las Constituciones adquirirán auténtico carácter vinculante y asegurarán la existencia del Estado democrático y social, donde se lucha frente a las desgarradoras escenas que Víctor Hugo describe. También merece la pena mencionar su discurso en la Conferencia de la Paz de 1849 en París, donde el intelectual apuesta por la unidad de Europa consagrándose como precursor de la Unión Europea.
La persecución del policía Javert sobre Juan Valjean representa uno de los debates más prolíficos del Derecho, y es la no necesaria coincidencia entre legalidad y justicia. Víctor Hugo muestra que el cumplimiento de la ley no siempre es sinónimo de justicia, que la obediencia ciega a los códigos obviando principios morales puede conducir a excesos. La situación filosófico-jurídica francesa del s.XIX es reflejada perfectamente, predominando el tenor literal de los textos legales y la prohibición de cualquier clase de interpretación judicial. En definitiva, intentar evitar la arbitrariedad condujo a la obediencia ciega de la ley y al olvido del derecho natural, error que permitió al Estado nazi cometer los excesos del Holocausto amparándose en la ley.
Como conclusión, debemos tener en cuenta que el Estado democrático no es definitivo, es susceptible de sufrir retrocesos, siendo por ello un continuo aprendizaje. En esta línea, los ciudadanos deben ser críticos con la actuación de sus representantes, concienciarse sobre la importancia de su voto y el sacrificio que ha supuesto alcanzar la democracia.
domingo, 7 de julio de 2013
La reforma educativa
Vivimos en un momento histórico donde
la educación es obligatoria y gratuita hasta determinada edad; atrás
quedan épocas donde tan sólo un grupo de privilegiados accedían a
la enseñanza. Además, España se encuentra entre los países que
disponen de una red de ayudas y becas, a pesar del contexto económico
y los recortes. No obstante, ciertos sectores preocupados únicamente
por la educación cuando pierden el poder, han criticado duramente la
reforma educativa y el decreto sobre becas.domingo, 16 de junio de 2013
La Ley de Salud Sexual y Reproductiva, y la reforma Gallardón (II)
El
plano jurídico debe ser complementado con el ámbito ético y
moral. En este sentido, el debate no sólo reside en si apostamos por
el derecho a la vida o en si negamos derechos inalienables a la
criatura concebida, sino también a principios elementales de la
condición humana como la responsabilidad y la libertad.sábado, 23 de junio de 2012
Crítica a panfleto socialista, segunda parte.
sábado, 19 de mayo de 2012
Occidente y el Integrismo islámico
domingo, 22 de abril de 2012
La populista decisión de Cristina Fernández Kirchner
Hace
un par de días, la presidenta argentina Cristina Fernández anunció
la expropiación de la petrolera Repsol.
El
proyecto supone la expropiación del 51% de las acciones de YPF que
están en manos de la empresa española; y que pasarán a propiedad
del Estado. El 49% restante pertenecerá a las provincias argentinas
productoras de petróleo.viernes, 13 de abril de 2012
El papel actual de la Iglesia
lunes, 12 de septiembre de 2011
Hace una década de aquéllo
Hoy se cumple una década del mayor atentado terrorista en la historia de Occidente y los Estados Unidos en particular. Todos recordamos qué estábamos haciendo en aquellos momentos. Yo estaba delante del televisor, atónito al ver estrellarse aquellos aparatos en las "Twin Towers". Tenía 8 años y lo recuerdo con claridad, como uno de los muchos recuerdos importantes que quedan grabados en la memoria. Ese episodio dio el pistoletazo de salida a la década y en él está la clave de todo lo que sucedió después. Estados Unidos declaró la guerra al terrorismo, un enemigo que no era tan palpable como en otras ocasiones. Norteamérica se vio atacada por un enemigo al que no podían darle identidad, al contrario que había sucedido sesenta años antes en Pearl Harbour.
En este artículo no voy a entrar a debatir la legalidad de las invasiones a Afganistán e Irak, simplemente voy a reflexionar sobre el 11S y sacar mis propias conclusiones.
Occidente aprendió de sus errores, aprendió a darle la importancia que merecía el terrorismo en la escena internacional. Los responsables y cerebros del secuestro de los aviones habían sido ya investigados por las agencias de inteligencia estadounidenses y estaban en el punto de mira del gobierno, que no fue capaz de prever aquella masacre.
En mi opinión las invasiones a Oriente Medio han agravado el problema, fue como sacudir un avispero. No obstante, comprendo que EEUU necesitaba venganza y después de los atentados tenía carta blanca. Me gusta establecer un paralelismo entre las invasiones a Vietnam e Irak y Afganistán. Al igual que en la primera, los norteamericanos perdieron mucho más que sus enemigos: hombres, material y una sangría económica difícilmente salvable.
La parte positiva de todo ésto es que a pesar de todo lo que se les achaca a los americanos y a la Coalición (entiéndase invasión indiscriminada, imperialismo, petróleo...) los afganos e irakíes pueden hoy votar libremente, elegir a su líder y participar activamente en la vida política. Así mismo, Bin Laden fue asesinado este mismo año por fuerzas especiales norteamericanas pero: ¿La muerte de este hombre y el sacrificio de tantos militares y civiles ha merecido la pena? ¿Estados Unidos ha cumplido su objetivo? ¿Es hora de pasar página a aquello? ¿Qué ocurrirá cuando los estadounidenses abandonen completamente Irak y Afganistán?
No obstante, todo ésto dejaría de significar algo si hacemos caso a una corriente que mantiene que los atentados fueron permitidos por el gobierno, lo cual serviría de excusa para invadir aquellos países árabes. Me cuesta creer esta versión pero se basa en argumentos sólidos a mi entender.
No es la primera vez que circulan teorías conspiratorias en la Historia de Estados Unidos, por ejemplo podemos nombrar el ataque a Pearl Harbour, cuya teoría mantiene que se sabía de la brevedad del ataque nipón, pero no se hizo nada por evitarlo porque significaba la entrada de EEUU en la guerra, lo cual justificaría su imperialismo.
Occidente debe estar en guardia frente a la amenaza del terrorismo islámico, una doctrina que se ha quedado estancada en la Edad Media: matar al infiel. Representa un peligro para la sociedad y valores occidentales: democracia e igualdad, a pesar de que no siempre prediquemos con el ejemplo.
jueves, 23 de junio de 2011
El sinsentido del Comunismo

Estaba paseando por la céntrica plaza de La Candelaria en dirección a la Calle del Castillo, donde están ubicados los “indignados” tinerfeños. Muy cerca de allí se encuentra la “Cámara de Comercio” de Santa Cruz de Tenerife a cuyas puertas protestaban un grupo de “indignados”. Cuando pasé al lado del grupo, uno de ellos se acercó y me extendió un papel con proclamas del PCPC (Partido Comunista del Pueblo Canario).
Aquello me hizo reflexionar y es que hoy en día la corriente comunista no tiene sentido; esas ideas y sus aún defensores están completamente trasnochados. En el siglo XXI no hay cabida para una ideología que surgió a finales del XIX como reacción a las duras condiciones de vida de los obreros de las fábricas, que pronto pasaron a llamarse “proletarios”. Gracias a muchas de sus reivindicaciones se pudieron lograr una serie de derechos laborales, como pudo ser la reducción de la jornada laboral a 8 horas, la prohibición del trabajo infantil o la jornada de descanso.
En Rusia fue donde esta ideología proletaria rompió con todo el sistema establecido por los zares, un sistema que podemos denominar “medieval”. Allí se produjo una sangrienta revolución que acabó con la inauguración de una dictadura proletaria, donde la élite política comunista ostentaba una serie de privilegios mientras el resto de la URSS pasaba hambre y miserias, sometidos a un sistema en el que el Estado intervenía en todas las facetas de la vida pública y privada.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el comunismo continuó imparable atrayendo a su sistema a varios países como China, Cuba, Corea del Norte o Vietnam. A lo largo de la Guerra Fría y en la actualidad ha quedado de sobra demostrado que el sistema socialista no supone el reparto equitativo de la riqueza, sino el reparto equitativo de la pobreza, constituyendo un fracaso en todos aquellos países que lo han tenido como sistema.
Algo a destacar es el doble rasero con el que actúan estos comunistas y es que por una parte critican el sistema capitalista y todo lo que tenga que ver con él (ya sean banqueros o empresarios) pero no dejan de conducir sus “Mercedes” alemanes, de tener sus “iPhones” estadounidenses o ver la hora en un “Swatch” suizo. Si Carl Marx levantará la cabeza seguramente la volvería a enterrar. Los comunistas aprovechan cualquier cosa, esta vez ha sido el movimiento 15-M, para ir en contra del sistema; lo que comúnmente se denomina “subirse al carro”.
El Sistema Capitalista actual no tiene el mismo carácter extremo que en el siglo XIX pero sigue siendo muy competitivo y de supervivencia. No obstante, a pesar de sus desajustes, es el mejor sistema que se ha puesto en práctica, ya que garantiza las aspiraciones y libertades individuales.
martes, 3 de noviembre de 2009
Comparaciones históricas

Mediado el siglo XV, el antiguo Imperio Romano de Oriente, Bizancio había sido reducido de un moderado imperio a una pequeña península, cuya capital era Constantinopla.
Aquel Bizancio peninsular fue reducido a lo que era por las presiones del Imperio Otomano, que se extendía desde Asia hasta las puertas de Europa. En 1452, el turco Mohammed II planteó la conquista final de Bizancio, para ello cortó las comunicaciones de Bizancio con el resto de Occidente construyendo una serie de fortalezas a lo largo del Bósforo.
Giovanni Giustiannni era el que estaba al mando en la defensa de Constantinopla, y se preparó en los sucesivos meses para un seguro asedio turco, para ello se tomaron medidas como por ejemplo el cierre del puerto de la ciudad con una gran cadena que impediría el acceso de la flota otomana y por tanto un bombardeo a corta distancia, también se acumularon víveres y recursos militares de todo tipo.
No obstante, la cadena del puerto no impidió a los turcos acceder a su bahía, mediante una innovadora tecnología, las naves montadas sobre plataformas de madera sobrepasaron las colinas de Gálata y llegaron hasta el Cuerno de Oro, justo enfrente de la ciudad amurallada.
Con más de 25.000 unidades turcas, abundantes piezas de artillería y 120 naves dispuestas para el asedio, la cosa pintaba muy negra para el que sería el último emperador bizantino, Constantino XI, sin embargo se negó a rendirse.
Desde el 7 al 18 de Abril la parte occidental de la muralla fue bombardeada por la artillería pesada, logrando abrir brechas en la defensa, no obstante, los atacantes no lograron entrar en la bien defendida ciudad. El séptimo día de mayo 25.000 hombres arremetieron contra la defensa bizantina, no obstante fueron igualmente rechazados.
La zona de Blanquema también fue objetivo del asalto otomano, donde la guardia de Constantino la defendió.
Una de las estrategias frustradas del sultán turco fue minar las murallas de la ciudad mediante túneles subterráneos, no obstante, los cristianos, mediante espías rechazaron 14 intentos. Sin embargo la capital del moribundo Imperio Bizantino no resistió el que sería el asalto definitivo en la Puerta de San Romano, que con tres oleadas cedió.
No se está seguro de lo que le pasó al Emperador Constantino, varias son las teorías. En la que parece más segura Constantino sacó las insignias y peleó hasta el final. Lo que sí es cierto es que su cuerpo nunca fue encontrado.
Bizancio contaba con algunas tropas aliadas: 700 genoveses, 200 soldados del Papa, algunos mercenarios, centenares de españoles y 26 naves de guerra. Las tropas locales ascendían a 6000 soldados. Las pérdidas fueron terribles: 4000 civiles muertos y 25.000 prisioneros entre soldados y ciudadanos, todo esto sin contar con las personas muertas por el pillaje turco.
Los turcos iban mucho mejor preparados, con unos 10.000 jenizaros (jóvenes cristianos convertidos al Islam y entrenados como tropas de choque), 20.000 Bachi-Buzuk, abundante infantería y caballería, bombardas, cañones pequeños y medios, aparte de una bombarda gigantesca (se transportaba con 60 bueyes y 400 hombres). También habían 120 naves de la Marina de Guerra Otomana.
La caída de Constantinopla es uno de los iconos de la inconsciencia de Occidente frente al peligro del Imperio Otomano, las potencias europeas en su mayor parte abandonaron a lo que quedaba del extinto Imperio Romano. Occidente no se “unió” verdaderamente contra los turcos hasta que la ciudad cristiana fue conquistada. Y eso mismo nos está pasando a los europeos actuales, no entendemos el gran peligro que corre Occidente, un peligro que es indudable que corremos. Las intenciones del terrorismo islámico son directos, sin tapujos y cuyos objetivos son el destruir a Occidente, destruir la forma de vida que conocemos, para dar paso al Islám más extremista y más peligroso.
¿Reaccionaremos y nos concienciaremos del peligro que corre Occidente?



